El periodo de los años 70 es el momento en que se consolida el festival con la participación de casi todos los países de la vieja Europa. La flexibilización de las normas permite que muchas delegaciones presenten su canción en otros idiomas y, gracias a la internacionalización del inglés, esta lengua comienza a ser más hegemónica.
La diversidad lingüística es uno de los factores determinantes para entender la identidad europea. En el Festival de Eurovisión se habla en inglés, pero cada país presenta canciones interpretadas en sus propias lenguas y, a menudo, utilizando una combinación de idiomas que a veces pertenecen a otros territorios de Europa. La diversidad lingüística se percibe como una forma de identidad europea, en contraste con otras identidades donde solo hay un idioma, como por ejemplo, la identidad que se puede observar en los Estados Unidos de América.
La edición de 1974 se considerará un ejemplo respecto a la proyección internacional en la carrera de algunos artistas que participan en él y servirá para impulsar mundialmente la industria musical europea. El gran éxito del año, quizás el mayor de toda la historia de Eurovisión, fue la canción ganadora, ‘Waterloo’ de los suecos ABBA. Por primera vez se había incorporado la música pop al estilo comercial de las radios de la época a un Festival que pecaba de anticuado. Y había nacido un grupo que en los siguientes ocho años iba a triunfar constantemente con todos y cada uno de sus discos. Fue una auténtica revolución para el Festival cuya influencia duró mucho tiempo.
En los años 80, el festival vive momentos de baja popularidad pero se mantiene en la programación de la mayoría de países de la UER.

