Durante décadas, Eurovisión fue un ritual de una sola noche: tres minutos de actuación, una votación maratoniana y, al día siguiente, la vida seguía. El ganador ocupaba titulares, mientras el resto se desvanecía entre las brumas de la memoria. Sin embargo, la irrupción de las redes sociales, y en particular de TikTok, ha quebrado ese modelo. Hoy, una canción eurovisiva puede resurgir meses —o incluso años— después de su estreno y encontrar un público inesperado, mucho más amplio que el que la vio en directo.
Cuando en 1956 se celebró en Lugano el primer Festival de Eurovisión, nadie imaginaba que aquel experimento televisivo entre siete países se convertiría en tradición. Durante los cincuenta y sesenta, la cita anual reunió a millones de familias frente al televisor, un ritual efímero de una sola noche. Con la llegada de los satélites y la televisión en color, en los setenta y ochenta el certamen amplió sus fronteras a otros continentes, aunque seguía siendo un espectáculo pasajero, consumido desde el sofá. El gran giro llegó en los noventa: la incorporación de nuevos países y el televoto transformaron Eurovisión en un evento participativo donde, por primera vez, la audiencia tuvo voz.
Con el nuevo milenio, Eurovisión dio un salto definitivo. La creación de eurovision.tv, los foros especializados y, más tarde, la irrupción de las redes sociales lo convirtieron en un fenómeno que ya no cabe en una sola noche. Las preselecciones se siguen en directo desde cualquier rincón del mundo, cada filtración se convierte en noticia y las candidaturas se debaten con pasión durante meses. Lo que antes era un destello anual, hoy late los 365 días del año como un universo transmedia sostenido por una comunidad global.
TikTok, especialmente, ha acercado el festival al público más joven.

En los últimos años, la propia UER ha impulsado material inédito a través de esta plataforma, generando un auténtico movimiento entre los artistas de cada edición. Un ejemplo evidente se dio en 2025 con el contenido compartido por varios concursantes, como el grupo de TikTok formado por JJ (Austria), Sissal (Dinamarca), Miriana Conte (Malta) y Kyle Alessandro (Noruega), conocido como ‘Beauty Blenders‘. El nombre, surgido de manera espontánea durante un directo, refleja su amistad y estilo compartido, y se ha convertido en un símbolo de su conexión y presencia en redes sociales.
Probablemente, tanto el triunfo de JJ, como el pase a la final de Islandia —candidatura también muy activa en TikTok— o de Dinamarca estuvieron estrechamente relacionados con este nuevo ecosistema eurovisivo en la red social favorita de la Generación Z.
Pero centrémonos en tres ejemplos, tres canciones que han tenido su propio recorrido en TikTok más allá del escenario de Eurovisión.
Duncan Laurence y el juego perdido que ganó el mundo

En 2019, Países Bajos volvía a conquistar Eurovisión tras 44 años de sequía. Duncan Laurence presentó Arcade, una balada desnuda y contenida: un piano, un haz de luz y una voz quebrada. La sobriedad conquistó al público y al jurado: victoria y billete a Ámsterdam. Parecía el final perfecto.
Pero la historia no terminó en el escenario. Dos años después, un fragmento se viralizó en TikTok: “Loving you is a losing game”. Ese mantra se propagó por el algoritmo hasta convertir a Arcade en un clásico global.
En enero de 2021 ya había superado los 172 millones de reproducciones en Spotify, adelantando a Soldi de Mahmood. En mayo entró en el Billboard Hot 100 estadounidense, un hito rarísimo para una canción eurovisiva. Y en agosto superaba los 500 millones de escuchas. En 2022 alcanzó el récord definitivo: mil millones de reproducciones en Spotify, la primera canción de Eurovisión en lograrlo.
Duncan Laurence pasó de promesa local a estrella internacional, y Arcade se convirtió en la prueba de que Eurovisión podía producir no solo ganadores, sino himnos universales.
Rosa Linn y el snap que lo cambió todo

Turín, 2022. Armenia regresaba con Rosa Linn, apenas 21 años, y su delicado tema indie-pop Snap. En la final, solo alcanzó un vigésimo puesto. El destino parecía sellado: una participación discreta, pronto olvidada.
Pero TikTok decidió otra cosa. Un par de meses después, el estribillo “Snap, snap, snap…” se convirtió en la banda sonora de miles de vídeos: diarios emocionales, rutinas cotidianas, bromas virales. En cuestión de semanas, la canción explotó: 360.000 clips en la plataforma, top 10 de Spotify Global, número 1 en Bélgica y presencia en las listas de Alemania, Austria, Italia, Irlanda, Noruega, Suecia y Suiza. Incluso en el Reino Unido alcanzó el puesto 21, y en Estados Unidos entró en el Billboard Hot 100, llegando al 67 y coronando la lista Adult Alternative Airplay.
En mayo de 2024, Snap alcanzó los mil millones de streams en Spotify, la segunda canción eurovisiva en conseguirlo y la primera que no ganó el festival. Rosa Linn, que había salido de Eurovisión con un sabor agridulce, se convirtió en la artista armenia más internacional de la historia.
NAPA y el eco de la saudade

En 2025, Portugal apostó por NAPA y su tema Deslocado, tras ganar el ‘Festival da Canção’, una balada impregnada de saudade (sentimiento profundo de añoranza, nostalgia o melancolia), de desarraigo y migración. El mensaje era local, casi íntimo: hablaba de la experiencia de quienes dejan Madeira para buscar un futuro en el continente.
En Basilea, la propuesta pasó desapercibida: puesto 21 en la final. Pero las redes volvieron a escribir otro destino. Deslocado se convirtió en un espejo emocional para jóvenes portugueses y también para latinos y europeos que reconocieron en ella su propia sensación de extranjería.
El hashtag explotó en TikTok: 24.000 vídeos en un solo día. En Spotify rompió récords históricos en Portugal, lideró las listas locales, entró en rankings europeos y debutó en Latinoamérica, algo casi inédito para una canción eurovisiva. El 21 de julio alcanzó un hito: 548.000 reproducciones en 24 horas. Superó incluso a Amar pelos dois, hasta entonces la canción más escuchada de la historia de Portugal en Eurovisión.
NAPA, desconocidos unos meses antes, se convirtieron en fenómeno cultural, y Deslocado en un himno de la diáspora lusa y de todos los que viven con la nostalgia de un hogar lejano.
Tres canciones diferentes, un mismo destino digital

Lo fascinante de estos tres fenómenos es su diversidad:
| Canción | Eurovisión | TikTok & Viralización | Récords únicos |
|---|
| Arcade un ganador transformado en clásico pop global. | Ganadora 2019 | Frase viral, millones de visualizaciones: Usada como canción en “edits”. | Más de 1.000 millones de streams en Spotify y entrada en el Billboard Hot 100. |
| Snap un vigésimo puesto que conquistó el mundo. | Vigésimo en 2022 | Más de 360 000 clips en TikTok. Canción viral, usada como fondo de historias diversas. | Supera los 1.000 millones de streams, la no ganadora más exitosa. |
| Deslocado un himno identitario que cruzó fronteras culturales y emocionales. | Puesto 21, 2025 | Viral local y global, convertido en trend que cada usuario adapta a su historia personal. | Récords en Portugal y expansión en América Latina y Europa. |
Aunque sus naturalezas y usos en TikTok sean distintos —Arcade convertida en himno para edits, Snap en banda sonora viral y Deslocado en tendencia moldeada por cada usuario—, todas comparten la misma metamorfosis digital. Su vida tras el festival ha dejado de estar atada al marcador final para reinventarse en una lógica nueva, donde el algoritmo sustituye al jurado y la viralidad al televoto.
Lo más llamativo es que millones de quienes hoy reproducen, versionan o utilizan estos fragmentos musicales desconocen su origen eurovisivo. El festival se diluye tras la pantalla, y lo que permanece es la capacidad de una canción para resonar en apenas quince segundos de vídeo, suficiente para convertirla en un fenómeno global.
Eurovisión ya no se apaga con las luces del sábado por la noche. Cada edición es el punto de partida de historias imprevisibles, escritas en la intimidad de un teléfono móvil y amplificadas por un algoritmo. “Arcade”, “Snap” y “Deslocado” son la prueba de que el festival es hoy un vivero de himnos virales: canciones que encuentran vida mucho más allá de las tablas del escenario, que viajan de Lisboa a Lima, de Ereván a Los Ángeles o de Ámsterdam a México DF.
En la era TikTok, Eurovisión es más que un concurso: es un laboratorio global de emociones compartidas.
¿Qué canción de Eurovisión crees que tiene el potencial de renacer mañana gracias al poder de TikTok, y por qué crees que su fragmento conectaría con una audiencia más allá del festival?
¿Qué canción de Eurovisión descubriste o redescubriste gracias a TikTok?