La originalidad y la diversidad cultural han sido históricamente dos de los pilares del Festival de Eurovisión. En un certamen donde la innovación puede marcar la diferencia, Bélgica demostró en 2003 que una propuesta única, con raíces profundamente culturales y un enfoque contemporáneo, puede superar expectativas y conectar con millones de espectadores. El grupo Urban Trad, con su canción ‘Sanomi’, logró no solo un destacado segundo puesto, sino también un lugar en la historia del festival gracias a su planteamiento creativo y su capacidad de transmitir un mensaje universal sin palabras, a partir de una canción en una lengua imaginaria.
‘Sanomi’, fue compuesta por Yves Barbieux, lider del grupo, con un concepto muy particular: prescindir de un idioma reconocible y, en su lugar, utilizar un lenguaje imaginario. Esta decisión buscaba que la música y la interpretación se erigieran como el verdadero vehículo emocional, eliminando cualquier barrera lingüística. Así, las palabras de la canción no llevaban un significado literal, sino que funcionaban como sonidos diseñados para evocar emociones universales.
Musicalmente, ‘Sanomi’ combinaba sonidos folk europeos con una atmósfera cercana al new age, logrando un equilibrio entre lo antiguo y lo contemporáneo. Instrumentos tradicionales como la gaita, el violín y el acordeón se fusionaron con arreglos modernos para crear una melodía hipnótica que podía ser apreciada sin importar el idioma o el contexto cultural.
En la interpretación vocal, Verónica Codesal, hija de padres gallegos y nacida en Bruselas, asumió el liderazgo con una voz etérea que fue complementada por Marie-Sophie Talbot. Ambas vocalistas añadieron una expresividad gestual que reforzaba el mensaje emocional de la canción, destacando por su capacidad de conectar con el público sin necesidad de una coreografía elaborada.
El proyecto Urban Trad: puente entre tradición y modernidad
Urban Trad surgió en mayo del año 2000 como una iniciativa de Yves Barbieux, un músico valón apasionado por las raíces culturales de Europa. Su objetivo era claro: combinar elementos de la música folk tradicional con arreglos modernos que dialogaran con el público contemporáneo. Este enfoque permitió la incorporación de músicos de Valonia y Flandes, simbolizando en su misma formación la riqueza y diversidad de Bélgica, un país marcado por su multiculturalidad.
La banda debutó con el álbum One O Four, que exploraba sonidos tradicionales con una perspectiva fresca. El éxito de este trabajo, pensado inicialmente como un proyecto de estudio, transformó a Urban Trad en un grupo activo en conciertos, ganando notoriedad que no pasó desapercibida para la RTBF, el ente público belga francófono. En 2003, el grupo fue seleccionado internamente para representar a Bélgica en Eurovisión, con el objetivo de ofrecer algo distintivo que reflejara el espíritu del país.
Tensión en la preparación
El camino hacia Riga, donde se celebró Eurovisión 2003, no estuvo exento de desafíos. Poco antes del certamen, Soetkin Collier, una de las vocalistas originales, fue apartada del grupo tras acusaciones de vínculos con movimientos de extrema derecha. Aunque posteriormente se demostró que estas alegaciones eran infundadas, la RTBF decidió su sustitución para evitar cualquier posible polémica que pudiera ensombrecer la candidatura.
Marie-Sophie Talbot, la pianista de la banda, ocupó su lugar en el escenario, mientras que Verónica Codesal, con sus raíces multiculturales, asumió un rol más destacado como vocalista principal. Yves Barbieux (flauta y gaita), Didier Laloy (acordeón), Dirk Naessens (violín) y Cédric Waterschoot (bajo) completaron la formación de seis miembros, el máximo permitido por las reglas del festival, ya que en la formación original también formaban parte Michel Morvan (batería) y Nicolas Vandooren (guitarra eléctrica).


La actuación en Riga
Urban Trad actuó en el puesto 22, precedido por los anfitriones letones y seguido por Estonia, los dos ganadores previos del certamen. La puesta en escena fue deliberadamente sencilla, enfocándose en la autenticidad y la pureza del mensaje musical. Los músicos, junto con las vocalistas, presentaron una actuación donde la fuerza radicaba en los arreglos instrumentales y la conexión emocional.
La reacción fue inmediata. El público del Skonto Halle quedó cautivado, y los jurados y televidentes europeos respondieron con entusiasmo. Bélgica obtuvo puntos de casi todos los países participantes, destacando los 12 puntos de España, Francia y Polonia. Con un total de 165 puntos, ‘Sanomi’ quedó a solo dos de la ganadora, Sertab Erener de Turquía con ‘Everyway That I Can’, y superó con un punto a las rusas t.A.T.u., consideradas unas de las favoritas de la noche.
El voto desde España, especialmente en Galicia, destacó por el origen de Verónica Codesal, hija de emigrantes de Guitiriz (Lugo) establecidos en Bélgica. Su vínculo con Galicia creó una conexión emocional que se reflejó en las votaciones y, en consecuencia, la segunda posición de Bélgica se convirtió en un motivo de orgullo para la comunidad gallega.

El top 5 de Riga 2023
| 1 | Turquía | Sertab Erener | ‘Everyway That I Can’ | 167 puntos |
| 2 | Bélgica | Urban Trad | ‘Sanomi’ | 165 puntos |
| 3 | Rusia | t.A.T.u. | ‘Ne Ver’, Ne Boysia’ | 164 puntos |
| 4 | Noruega | Jostein Hasselgård | ‘I’m Not Afraid To Movem On’ | 123 puntos |
| 5 | Suecia | Fame | ‘Give Me Your Love’ | 107 puntos |
La letra de ‘Sanomi’ que no puedes buscar en un diccionario
Sanomi Helé
Manilla Keranu
Aliya Irema Nia Lago
Ture Madilé
Sanomi Helé
Manilla Keranu
Aliya Irema Nia Madilé
Kenatu Narilé
Lakenatu Narilé
Pasema Niamo Ture Saro
Delamaoré
Kenatu Narilé
Lakenatu Narilé
Pasema Niamo Ture Sanisi
Sanomi Helé
Manilla Keranu
Aliya Irema Nia Lago
Ture Madilé
Sanomi Helé
Manilla Keranu
Aliya Irema Nia Madilé
Kenatu Narilé
Lakenatu Narilé
Pasema Niamo Ture Saro
Delamaoré
Kenatu Narilé
Lakenatu Narilé
Pasema Niamo Ture Sanisi
Léala Léala Sorimana Sorimana
Léala Léala Sorimanao
Léala Léala Sorimana Sorimana
Léala Léala Sorimana Soléo
Sanomi Helé
Manilla Keranu
Aliya Irema Nia Madilé
Léala Léala Sorimana Sorimana
Léala Léala Sorimanao
Léala Léala Sorimana Sorimana
Léala Léala Sorimana Soléo
Por otra parte, cabe destacar que Bélgica, una de las naciones fundadoras de Eurovisión, destaca no solo por su trayectoria en el certamen, sino también por la singularidad de su sistema de representación, en el que alternan las dos principales comunidades lingüísticas del país. Este modelo, gestionado por las cadenas públicas RTBF (en francés) y VRT (en flamenco), refleja la diversidad cultural e idiomática belga. Aunque en las últimas décadas el inglés ha sido el idioma predominante en sus candidaturas, la alternancia histórica entre francés, flamenco e incluso propuestas innovadoras como la actuación de Urban Trad, subraya el compromiso de Bélgica con la diversidad lingüística. Este enfoque multicultural no solo enriquece la identidad de sus propuestas, sino que también refuerza la idea de que Eurovisión puede ser un espacio donde la música trascienda fronteras y lenguajes, comunicando valores universales.
Un legado de innovación
El impacto de ‘Sanomi’ no se limitó a su paso por Eurovisión, sino que marcó el comienzo de una etapa dorada para Urban Trad. Con el lanzamiento de su álbum Kerua en 2003, que superó las 30.000 copias vendidas en Bélgica, el grupo logró expandir su música a nivel internacional. Realizaron giras en países como Alemania, Francia, los Países Bajos, la República Checa, Suiza y la región escandinava, consolidándose como referentes de la fusión entre lo moderno y lo tradicional.
Durante esta época, Urban Trad experimentó varios cambios en su formación. Didier Laloy y Marie-Sophie Talbot dejaron el grupo, mientras que Soetkin Collier regresó, aportando nuevas energías creativas. En 2004, lanzaron Elem, un disco en el que exploraron diferentes idiomas, como el francés, español, holandés y sueco. Más tarde, en 2007, publicaron Erbalunga, un álbum que combinaba elementos electrónicos con sonidos tradicionales y presentaba temas en árabe y bretón. Este enfoque innovador no solo destacó en lo musical, sino que también los posicionó como embajadores de la sostenibilidad al colaborar con la organización WWF en Bélgica.
A pesar de su éxito, el grupo enfrentó momentos difíciles. En 2008, un grave accidente de tráfico durante una gira por Francia dejó a varios miembros hospitalizados. Ese mismo año, falleció Michel Morvan, su batería, a los 44 años, debido a un cáncer. A pesar de estas pérdidas, el grupo lanzó el recopilatorio Urban Trad: The Best of, que incluía los inéditos Do You Wanna Change Too? y No Puedo, consolidando su legado.
En 2011, Urban Trad anunció su disolución, despidiéndose de los escenarios con un emotivo concierto en Bruselas el 5 de febrero de 2012. Sin embargo, en 2013, la banda volvió a reunirse brevemente para presentarse en el festival Beleuvenissen de Lovaina.
La historia del grupo no terminó ahí. En 2014, una nueva formación vio la luz con el single Interlude, que marcó el inicio de una nueva etapa. En esta alineación se mantuvieron miembros originales como Dirk Naessens, Soetkin Collier y Verónica Codesal, acompañados de nuevos talentos como Jill DeLien, Philip Masure, Philippe Mobers y Rémi Decker. Ese mismo año, Codesal y Collier participaron como dúo bajo el nombre Aelia en la preselección belga para Eurovisión, Eurosong 2014, aunque no lograron avanzar a la final. En los años siguientes, Urban Trad continuó activo en Europa, especialmente en la región francófona, lanzando los singles Devant Toi (2017) y Diama Den y Polaire (2018).
Por separado, los antiguos integrantes de la banda han seguido brillando en la escena musical. Yves Barbieux se ha dedicado a la música infantil con el grupo Les Déménageurs y ha trabajado en proyectos como bandas sonoras y audiolibros. Cédric Waterschoot se ha destacado en el jazz y como arreglista, mientras que Marie-Sophie Talbot se ha enfocado en la enseñanza musical en el Conservatorio Real de Bruselas.
El legado de Urban Trad sigue vivo. Su innovadora propuesta en ‘Sanomi’ no solo dejó huella en Eurovisión, sino que demostró cómo la música puede romper barreras culturales y emocionar a audiencias de todo el mundo.

La historia de Urban Trad y ‘Sanomi’ es una lección sobre la importancia de la originalidad en Eurovisión. Su segundo puesto demostró que el certamen no solo premia el éxito comercial, sino también la valentía de propuestas auténticas y culturalmente significativas.
El idioma particular de ‘Sanomi’, la mezcla de raíces tradicionales y enfoques contemporáneos, y la multiculturalidad de su vocalista principal, Verónica Codesal, reflejan la esencia de Eurovisión como una plataforma para celebrar la diversidad y la innovación.
La canción sigue siendo recordada y valorada por los eurofans como un himno a la creatividad y a la capacidad de la música para emocionar. En un mundo cada vez más globalizado, ‘Sanomi’ representa cómo la música puede hablar un idioma universal, superando las barreras lingüísticas y conectando emociones compartidas en una sola melodía.
¿Crees que más canciones deberían arriesgar con idiomas inventados como ‘Sanomi’?